lunes, 14 de julio de 2014

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sábado, 14 de junio de 2014

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domingo, 4 de mayo de 2014

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martes, 15 de abril de 2014

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jueves, 17 de octubre de 2013

¿Es el Naturalismo una explicación más simple que el Teísmo?

por Paul Copan

El Big Bang
El filósofo David Papineau declara que “casi todas las personas en nuestros días quieren ser “naturalistas”1 Los intelectuales de occidente llaman al naturalismo la visión “ortodoxa”. El más reciente Carl Sagan de Cosmosfame describe de forma resumida esta “ortodoxa” doctrina del naturalismo: “El cosmos es todo lo que hay, o fue, o siempre será.”2

El universo en espacio-tiempo --el cual podemos estudiar utilizando las ciencias físicas-- es todo lo que hay. En vez de apelar a explicaciones“ocultas”, “espeluznantes”, “sobrenaturales” o “teístas”, los naturalistas dicen que su visión del mundo es más simple. Requieren menos entidades para explicar la forma en que las cosas son. ¿Cierto? Dios es una quinta rueda metafísica, un simple apéndice "explicativo”. Simplemente Dios no es necesario para explicar como son las cosas, “la ciencia” es suficiente.

Tres características del naturalismo
Esta es una imagen grande. Permítanme desmenuzarla revisando sus tres características principales.

  1. Conocimiento (epistemológico) es la creciente tendencia que considera el conocimiento como nada más que una contribución a la sobrevivencia humana y no requiere que se crea en él para que sea verdadero. Intuitivamente reconocemos que el conocimiento por definición requiere la verdad. Como también nosotros no sostengamos una creencia de forma accidental, sino que tengamos algún tipo de garantía o base propia:

    Conocimiento: (i) una creencia que es (ii) verdadera y también (iii) garantizada.

    La verdad: La verdad es idéntica o se corresponde con la realidad. Yo no puedo saber que la tierra es plana. No puedo saber que el sol orbita la tierra. ¿Por qué? Estas creencias son falsas; no corresponden con la realidad. No puedo saber que la tierra es plana o que la luna está hecha de queso. ¿Por qué? Porque esto no es así. A pesar del sentido común, los naturalistas están siendo cada vez más tentados a negar que la verdad sea necesaria para el conocimiento.

    No todos los naturalistas toman esta visión (llamada “epistemología naturalizada”); pero dado el punto de partida del naturalismo, muchos sí la toman. No podemos hablar acerca de como debiésemos pensar (el rol de la filosofía tradicional); no tenemos obligación filosófica alguna para rechazar como posibles, muchas creencias falsas y abrazar otras muchas que son verdaderas. Sino, nuestro foco debiese estar en como los seres humanos realmente están pensando (“psicología”); podemos estudiar creencias que tenían como propósito sobrevivir y no como propósito la verdad.

    La garantía: Si los naturalistas están en lo correcto, pareciese que somos simplemente organismos biológicos cuyas creencias saltan en nuestros cerebros provenientes de fuerzas físicas más allá de nuestro control; entonces, si nuestras creencias, que provienen de nuestros instintos de supervivencia, son verdaderas (coinciden con la realidad), son puramente accidentales --no racionales. Podríamos creer que los humanos tienen dignidad y derechos intrínsecos, y esto nos podría ayudar como especie a sobrevivir, pero esta creencia podría ser completamente falsa.

    La evolución naturalista se interesa en la sobrevivencia, no en la verdad. Por esto el naturalista no tiene más control sobre sus propias creencias que el Cristiano. Es decir, el naturalista no puede confesar ser más racional que alguien más. Las creencias ateas pueden ser tan azarosas como las cristianas debido a que fuerzas físicas más allá de nuestro control racional producen estas creencias. Los humanos son simplemente seres que sobreviven, que forman creencias para sobrevivir – incluso si se prueba que son falsas.

  2. Explicaciones causales (etiología) son la tendencia para explicar todos los eventos de forma mecánica (desde el Big Bang hasta las decisiones que tomamos todos los días), lo que implica un tipo de determinismo. La magnífica historia naturalista de los orígenes de nuestro universo tuvo comienzos físicos, impersonales y mecánicos, y este escenario físico de causa y efecto describe todos los eventos desde el Big Bang – incluyendo mis decisiones y creencias.

    Entonces la hebra histórica de las causas físicas desde el Big Bang hasta hoy en día es lo implicado por el determinismo. No hay espacio para la libertad de elección, que capacita a un agente para levantarse por sobre influencias físicas simples. Podríamos discutir, incluso, que nuestros sistemas legales y de prisión asumen que los humanos no están simplemente “bailando para su ADN,” como dice Richard Dawkins. Tenemos control moral sobre nuestros actos, a pesar de los genes y el ambiente. Causas personales son parte de la realidad, no simplemente los elementos físicos.

  3. Que haya entidades que existen (ontología) se basa sobre la suposición que solamente las cosas físicas existen. Es decir, si algo no es estrictamente físico (ejemplo: una mente), necesariamente depende de lo físico para su existencia; entonces, en el caso de la mente, completamente cesaría de existir con la muerte. Dios o ángeles (seres espirituales) no encajan en ninguna parte dentro del radar naturalista de la realidad. Sí, el naturalismo esta atado al fisicalismo; la realidad consta de materia.
Ese es un breve bosquejo del naturalismo. ¿Qué haremos nosotros con esto y su supuesta simpleza? 

La prueba de los antecedentes
El Naturalismo es una prueba del todo o nada. Demanda el desechar muchas de nuestras creencias que provienen de nuestro sentido común; la existencia del alma o de la voluntad libre, las obligaciones morales, y el mal. Pero ¿Es el naturalismo una mejor explicación?

Sometamos al naturalismo y al teísmo a la “prueba de los antecedentes” al preguntar: ¿Cuál es la visión del mundo que explica de mejor forma varias características del universo y del fenómeno de la experiencia humana? ¿Es el naturalismo o el teísmo el contexto menos sorprendente asociado a estas características? Podríamos revisar una lista bastante amplia y decir “Dios… Dios… Dios” El origen, y el ajuste fino del universo, la aparición de la primera vida, y de la conciencia, la existencia de los derechos humanos/dignidad, valores morales objetivos, libre albedrío, racionalismo, belleza, e incluso la existencia del mal, la existencia de un poderoso, inteligente buen Creador componen la mejor escena.

Haz la pregunta: ¿Cuál escenario es más plausible? ¿Esa conciencia proviene de materia inconsciente o de un Ser supremamente consciente de si mismo? O ¿Aquella identidad personal surgió a través de procesos impersonales o surgió por un Creador personal? ¿Aquel libre albedrío proviene de procesos deterministas o de un Ser que Libremente escogió crear? O que ¿Un finito tiempo a tras el universo simplemente apareció en la existencia, sin causa salió de la nada o que un Ser poderoso lo trajo a la existencia? El Naturalismo no nos ayuda realmente aquí. Al menos podemos decir que “algo hay ahí afuera” una realidad más allá de la naturaleza --algo que nosotros debiésemos explorar de forma seria.

En la siguiente tabla observe como el teísmo es un contexto menos sorprendente, más natural que el naturalismo para explicar estas características importantes del universo y la existencia humana.

Fenómenos que observamos, suponemos o reconocemos
Contexto teísta
Contexto Naturalista
La conciencia del ser existe.
Dios es supremamente consciente de si.
El universo es producto de un proceso inconsciente e impensado.
Seres personales existen.
Dios es un ser personal.
El universo fue producido por procesos impersonales.
Creemos que tomamos decisiones personales libres (elecciones), suponiendo que los humanos son responsables de sus actos.
Dios es espíritu y un Ser libre, que puede libremente escoger si actuar o no (ejemplo: crear o no crear).
Nosotros hemos emergido de procesos materiales, y deterministas más allá de nuestro control.
Cualidades secundarias (colores, olores, sonidos, sabores, texturas) existen a través de todo el mundo.
Dios es alegre, y cualidades secundarias hacen al mundo placentero y alegre para sus criaturas.
El universo se produjo de partículas y procesos sin color, ni olor, sin sonido ni sabor ni tampoco textura.
Nosotros confiamos en nuestros  sentidos y facultades racionales generalmente fidedignas en producir creencias verdaderas.
Un Dios de verdad y racionalidad existe.
Nuestras creencias solo nos ayudan a sobrevivir
debido a nuestro impulso de sobrevivir y reproducirnos, pero un número de estas podrían ser completamente falsas.
Los seres humanos tienen valores / dignidad y derechos intrínsecos.
Dios es el Ser supremamente valioso.
Los seres humanos fueron producidos por procesos sin valor.
Valores morales objetivos existen.
El carácter de Dios es el recurso de bondad | valores morales.
El universo fue producido por procesos amorales.
El universo comenzó a existir un tiempo finito atrás sin materia previa existente, ni energía, espacio o tiempo.
Un Dios poderoso y previamente existente hizo el universo existir sin ningún material preexistente. Aquí, algo emerge desde algo.
El universo entró en existencia de la nada por la nada; o fue, probablemente, causado por si mismo. Aquí algo viene de la nada.
La vida emergió.
Dios es un Ser viviente y activo.
La vida de alguna forma emergió de materia no viviente.
El universo está finamente ajustado para para sostener vida humana (conocido como  el efecto “ricitos de oro”; el universo es simplemente exacto para permitir vida).
Dios es un sabio e inteligente Diseñador.
Todas las constantes cósmicas simplemente resultaron ser las correctas, dado el tiempo suficiente y/o muchos mundos posibles , un mundo finamente ajustado emerge.
La Belleza existe, no solo en paisajes y puestas de sol, sino también en “elegantes” o “hermosas” teorías científicas).
Dios es hermoso (Salmos 27.4) y capaz de crear cosas hermosas según su complacencia.
La belleza en el mundo natural es superabundante y en muchos casos superficial (a menudo no ligada a la sobrevivencia).
Nosotros tendemos a creer que la vida tiene propósito y significado. Para la mayoría, vale la pena vivir.
Dios ha creado/diseñado para nosotros ciertos propósitos (amarlo a Él, a otros, etc.); cuando  vivimos para otros nuestras vidas encuentran significado y riqueza.
No hay propósito cósmico, plan de acción, o meta para la existencia humana.
Males reales (ambos el moral y natural) existen y tienen lugar en el mundo.
La definición del mal asume un plan diseñado (como las cosas debieran ser, pero no son) o un estándar de bondad (corrupción o ausencia de bondad, por el cual juzgamos que algo es malo. Dios es un buen Diseñador; Su existencia suple el contexto moral crucial para entender lo que es la maldad.
Atrocidades, dolor, y sufrimiento solamente ocurren. Es simplemente como las cosas son. No hay ningún plan o estándar de bondad frente al cual las cosas debieran conformarse.

Al comparar contextos, vemos constantemente que el teísmo es el que tiene más sentido, el más razonable, ofreciendo un mejor y más natural explicación que el naturalismo. Además, cuando la gente pregunta “¿Por qué el teísmo? ¿Qué ocurre con las otras religiones?” Podemos sugerir esto: Si un Dios personal existe, entonces esto regiría no solo al naturalismo, sino también el Budismo, Taoísmo, Jainismo, Confucionismo, Sintoísmo, y ciertas otras versiones del hinduismo. Un Creador Personal inmediatamente simplifica las cosas.

¿Es realmente más simple el naturalismo?
Los naturalistas, dirán que el naturalismo es más simple ya que menos entidades existen, es decir, el cosmos físico es todo lo que hay. El teísta cree en en el universo más Dios (sin mencionar todavía “Dios, más criaturas angelicales”). Dios parece innecesario: si el naturalismo explica las cosas ¿para que traer a Dios al escenario? Vamos a ofrecer algunas respuestas.

Primero, siempre que sea posible, debiésemos usar el principio de simplicidad para deshacernos de explicaciones innecesarias. Considera el politeísmo (muchos dioses) versus el monoteísmo (un Dios). Podemos preguntar: ¿Por qué involucrar entidades extra cuando simplemente una será suficiente? Siendo todas las cosas iguales, si un Dios (monoteísmo) es adecuado para la tarea de crear y sostener el universo, ¿por qué considerar múltiples deidades? No hay razón para multiplicar entidades adicionales más allá de lo necesario. Por un principio conocido como “La navaja de Ockham” extra dioses se eliminan simplemente sobre la base explicadoras más simples. Un Dios es más que suficiente.

Segundo, mientras el ateísmo es teóricamente más simple que el monoteísmo, esto es verdadero solamente en un sentido numérico; y esta “más grande simplicidad” resulta ser problemática. Como percibimos de la tabla anterior, eliminar a Dios como una explicación nos deja con muchos enigmas masivos y también con grandes vacíos en nuestro entendimiento. Esta acción simplemente no potencia nuestro poder para explicar. De hecho, remover a Dios de nuestros recursos explicativos reduce nuestro poder explicativo de forma dramática. El naturalismo es simplemente inadecuado para dar cuenta de un número de características diferentes del universo y nuestra existencia humana. El filósofo Cristiano Alvin Plantinga observa correctamente que el teísmo, o más específicamente, la visión Cristiana del mundo, “sugiere respuestas para un amplio rango de historias, su explicación es simplemente como las cosas son”3, hablando de como el universo comenzó, como resultó ser finamente ajustado, como los humanos llegaron a tener dignidad y valor, como la belleza emergió, como la conciencia apareció, y de ahí en adelante.

Experimento de Redi.
En el recipiente cerrado no surgieron larvas.
Tercero, si aplicamos el principio "mientras menos entidades mejor", entonces por qué no mejor decir "¿ninguna de las entidades explicativas son mejores que una?" En 1668, Francesco Redi, un científico italiano, intento demostrar que las larvas no aparecían simplemente de forma espontánea provenientes de carne descompuesta --a pesar de la popularidad de esta creencia. Redi intentó demostrar que las larvas provienen de huevos de moscas. Para probar esta hipótesis el puso una muestra de carne A dentro de un jarrón sellado; y dejó una muestra de carne B expuesta al aire, proveyendo acceso a las moscas. De la forma que sospechaba, la carne protegida no produjo larvas; la carne expuesta sí lo hizo.

Este hecho presenta una interesante pregunta: ¿Por qué no creer en “generación espontánea” ya que involucra menos entidades? Pero, eso sería como asumir que el conejo realmente salió a la existencia proveniente de la nada, apareciendo repentinamente en el sombrero del mago. ¿Por qué pensar que la vida simplemente llego a existir proveniente de materia no viviente? O, incluso mejor, ¿por qué es el universo aquel que proviene de la nada y no otra cosa; como una manada de elefantes? Seguramente, aquello que proviene de la nada es “más simple” (quiere decir que requiere menos entidades) que algo que proviene de algo.

Sorprendentemente, algunos ateos están dispuestos a aceptar que algo puede venir de nada o que incluso el universo se causó a si mismo. Por supuesto, esto no nos debiese sorprender, dadas las implicaciones teístas obvias de la cosmología del Big Bang. Incluso, el filósofo ateo Kai Nielsen percibe correctamente el siguiente escenario “Supón que oyes un fuerte bang… y me preguntas ‘¿qué produjo ese sonido?’ y respondo, ‘nada, simplemente ocurrió.’” Tú no aceptarías eso. De hecho, considerarías mi respuesta bastante incomprensible”4 De acuerdo. De hecho, la ciencia en sí misma --que es el supuesto territorio naturalista-- refuerza la idea que algo no puede salir de la nada. Sí, es numéricamente más simple decir que nada causó algo que una cosa causó algo. Cero entidades son más simples que una entidad. Pero explicar eventos sin razones suficientes --que estos “simplemente ocurrieron”-- es claramente inadecuado. Basados en el ejemplo de Nielsen, sospecho que si el Big Bang no sugiriera fuertemente a un Creador, los científicos naturalistas no serían motivados a sugerir que algo pudiese llegar a existir salido literalmente de la nada. Las probabilidades de que algo provenga de la nada son exactamente cero.

La decadencia metafísica de la idea “algo proveniente de nada” no aplica simplemente al origen del universo. Aplica al emerger de la primera vida, la consciencia, el valor moral, la belleza, la razón, y a un patrón de las demás características. Tiene mejor sentido decir que la vida proviene de la vida, que la conciencia proviene de la conciencia y que los valores morales provienen de un Ser Supremamente valioso.

El filósofo ateo Michael Martin dice que no hay razón para creer que los valores morales objetivos no puedan estar compuestos de materia.5 Aquí hay un gran problema. En vano buscaremos un libro de física que indique “valores morales” como aquellos hechos de propiedades de la materia. Después de todo, en otro lado Martin dice creer que el universo podría emerger de ¡literalmente nada!6 El hecho es: Martin acepta que el valor de algo emerge de procesos sin valor. Esta “simplicidad” no es muy regular o natural. Lo que es regular, sin embargo, es aquello de “el valor proviene del valor, no del sin valor.” Si un Ser Supremamente valioso existe, podríamos inmediatamente explicar la existencia de seres humanos moralmente valiosos. Debemos sinceramente peguntar y perseguir la respuesta a la siguiente pregunta: “¿Si hay algo ‘ahí afuera,’ este ser se ha revelado a si mismo?” Estas son las preguntas que cualquier buscador genuino de la verdad necesita preguntar.

Pensamientos concluyentes
El naturalismo es “mas simple” en el sentido que involucra menos entidades dentro de su sistema. Pero eso no ayuda al dar cuenta del universo, sus características más importantes y los aspectos fundamentales de la experiencia humana. Deshacerse de Dios significa perder importante poder explicativo. Un contexto teísta nos ayuda a dar sentido a muchas características importantes del orden creado. Acudir a creencias tales como que el universo vino de la nada o el universo se causó a sí mismo vuela sobre la faz del mismo “método científico” que los naturalistas firmemente celebran.

El teísmo nos guía a una explicación más clara de las cosas, vertiendo luz en los lugares oscuros. Como dijo C. S. Lewis “Creo en el Cristianismo como creo en que el sol ha salido, no sólo porque lo veo, sino porque a través de él puedo ver todo lo demás.”7

Paul Copan
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Paul Copan es un teólogo cristiano, filósofo analítico, eticista, apologista y escritor. Actualmente es profesor de la Palm Beach Atlantic University y tiene el Pledger Family Endowed Chair of Philosophy and Ethics. Ha escrito, sobre todo, en el ámbito de la filosofía de la ética y es autor de siete libros sobre relativismo etico, la religión y la ciencia, y ha editado once libros en el campo de la filosofía de la religión y la historicidad de Jesucristo. Ha contribuido numerosos artículos en revistas profesionales y libros. Además es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica.
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Lecturas Complementarias

  • Copan, Paul, and William Lane Craig. 2004. Creation Out of Nothing: A Biblical, Philosophical, and Scientific Explanation. Grand Rapids: Baker Academic.
  • Copan, Paul. 2005. ¿Cómo sabes que no estás equivocado? Respondiendo preguntas que dejan a Cristianos sin respuestas.Grand Rapids: Baker.
  • Copan, Paul. 2007. Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion. St. Louis: Chalice Press.

Notas
  1. David Papineau, Philosophical Naturalism (Oxford: Blackwell, 1993), 1.
  2. Carl Sagan, Cosmos (New York: Random House, 1980), 4.
  3. Alvin Plantinga, “Natural Theology,” en ed. Jaegwon Kim and Ernest Sosa, compañía para la metafísica(Cambridge: Blackwell, 1995), 347.
  4. Kai Nielsen, Reason and Practice (New York: Harper & Row, 1971), 48.
  5. Michael Martin, Atheism, Morality, and Meaning (Amherst, N.Y.: Prometheus Press, 2002), 45. (El mismo Martin, sin embargo, sostiene la visión que los valores morales emergen de la materia (supervivencia) pero no están constituidos de materia).
  6. Michael Martin, Atheism: A Philosophical Justification (Philadelphia: Temple University Press, 1990), 106.
  7. “Is Theology Poetry?” en El Peso de la Gloria. 140
Fuente: Enrichment journal
Traducido por 
Daniela Valenzuela

sábado, 10 de agosto de 2013

Ateísmo y El Peso de la Prueba


En conversaciones con ateos, ellos podrían desafiarnos “tú estás diciendo que Dios existe. Por lo tanto el peso de la prueba está en ti, no en mí, entonces... ¿dónde está tu evidencia?”

El ateo Michael Scriven insiste “No necesitamos tener una prueba de que Dios no existe para justificar el ateísmo. El Ateísmo es obligatorio en la ausencia de alguna prueba para la existencia de Dios”(1) Puede ser que alguien te haya dicho que la creencia en Dios es simplemente como la creencia en Santa Claus o el hada de los dientes. ¿Dónde comenzamos a responder tales aseveraciones?

Primero, define tus términos –especialmente ateísmo. Comprende los términos que estás usando. Puedes aclarar aquello que es confuso y mantener estable la conversación con un ateo profesante. Pregúntale a tu amigo “¿cómo defines el ateísmo?” Según la Enciclopedia de Filosofía, la definición histórica de ateo es alguien que “sostiene que no hay Dios, es decir, que la oración Dios existe expresa una proposición falsa”(2).

El filósofo recientemente deísta Antony Flew (ex ateo), definió ateísmo como “rechazo de la creencia en Dios” no simplemente la ausencia de la creencia en Dios.(3) De la misma forma, Julian Baggini, en su libro “Ateísmo: Una Muy Breve Introducción” afirma que el ateísmo es “extremadamente simple de definir”. Es “la creencia de que no hay Dios o dioses”.(4) En contraste, central al teísmo es que un Creador personal infinitamente bueno, sabio, increado, y poderoso hizo existir una creación separada de Sí mismo, aunque Él sostiene todas las cosas en su ser. Esta creación está compuesta de cosas visibles e invisibles. Y Dios únicamente hizo a los seres humanos con distintiva moral, espiritual, intelectual y capacidad relacional.

Segundo, el ateo también carga el peso de la prueba al hacer la proclama “Dios no existe”. Ten en mente: El ateo está realmente proclamando el conocimiento de algo de la misma forma que el teísta lo hace. Entonces, en vez de sacudirse de cualquier peso de prueba, el ateo debe entender que ambas aseveraciones necesitan justificación, no solamente las del teísta. Si tú afirmas saber algo, debieses ser capaz de justificarlo cuando se exija. El ateo --si él o ella es un verdadero ateo-- dice que Dios no existe. Pero podemos preguntar ¿Por qué piensas esto? ¿Qué argumentos positivos existen para sostener esto? Hasta la fecha, no ha habido recientemente ningún argumento que siquiera se acerque a demostrar cómo es esto posible. Algunos pueden decir, “Argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”. Pero eso no es suficiente. Necesitas demostrar por qué Dios no existe. En mi experiencia, el ateo más temprano que tarde resulta ser agnóstico.

Tercero, busca la inclinación del ateo por el agnosticismo, para relacionar incredulidad con simple falta de fe. Los verdaderos agnósticos afirman no saber si Dios existe o no. En contraste, el ateísmo es una firme proclamación y es realmente una posición bastante difícil de defender. Como ya se dijo, muchos ateos profesantes no son verdaderos ateos; es decir, alguien que no cree o rechaza creer en Dios. Sino, ellos se parecen más a los agnósticos --no creyentes. Lo que quieren decir por “no hay Dios” es más parecido a “me falta creencia en Dios”.

En Abril 2001, estaba hablando en un foro abierto en el Instituto Worcester Politechnic (WPI) en Massachusetts. Un estudiante me dijo durante las preguntas y respuestas, “La razón por la que soy ateo es porque los argumentos a favor de la existencia de Dios no sirven”.

Respondí, “Entonces tú debieses ser un agnóstico, no un ateo. Es lógicamente posible que Dios pueda existir incluso si los argumentos disponibles a favor de Dios no son sólidos. Por lo tanto, debieses ser agnóstico en ese caso. Tienes que hacer más que decir que los argumentos a favor de Dios no sirven para ser un ateo. Tú tienes que demostrar por qué Dios no puede existir. Mira, la ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia. La persona que dice ser ateo pero simplemente carece de creencia en Dios está empañando la distinción histórica entre agnóstico y ateo”.(5) Nosotros debiésemos gentilmente enfatizarle está pregunta ¿qué hace que tu posición sea diferente a la de un agnóstico?

Cuarto, distinguir entre los dos tipos de agnósticos: común y de mal carácter. Ustedes han visto el adhesivo para parachoques: “Agnóstico militante: no sé y tú tampoco sabes”. Perciban cuál es la posición de este agnóstico. No está simplemente confesando, “Simplemente no sé si Dios existe” --y posiblemente le gustaría saber--. Esta sería la posición agnóstica común. No, él esta tomando la posición agnóstica de mal carácter. Está confiadamente afirmando saber algo después de todo; que nadie puede saber si Dios existe.

Estaba recientemente en una discusión filosófica local (soy organizador y moderador de un Café de Sócrates)(6), y un participante exclamó: “Tú no puedes saber que Dios existe”.

Gentilmente respondí, “Pero como sabes tú que alguien no pueda saber que Dios existe?” --entonces le presioné, “Puedo entender que solamente estés hablando por ti acerca de no saber si Dios existe. Pero ¿cómo puedes decir que nadie puede verdaderamente saber que Dios existe? Eso simplemente me suena imprudente”. El agnóstico militante habla por todas las personas, afirmando saber que nadie puede saber que Dios existe. Pero ¿cómo puede él respaldar la aseveración de saber esto? Como aquel ateo, el agnóstico militante también debe justificar sus dichos.

Quinto, distinguir entre pruebas y buenas razones. En el pasado, los filósofos cristianos y teólogos han hablado acerca de pruebas de la existencia de Dios. Para muchos, sin embargo, esto sugiere un cien por ciento, absoluto, certeza matemática; con ningún espacio en para otras explicaciones o alternativas. Me he encontrado con muchas personas que dicen que, incluso si una alternativa a la respuesta de Dios es lógicamente posible, ellos no deben tomar a Dios en serio. Es lógicamente posible que el asombroso universo finamente ajustado, que da vida, que produce vida y la sustenta apareciera por un proceso material inconsciente y no guiado. ¿Tomamos decisiones importantes o juicios en cualquier otra área de la vida con la base de débiles posibilidades? Simplemente porque algo es posible no significa que es remotamente plausible. He hablado con escépticos, agnósticos, y ateos que parecen dispuestos a arriesgar todo basado en las más remotas posibilidades lógicas --un hilo muy delgado en el cual sostener todo. Es lógicamente posible que el universo sea sólo una ilusión también, pero profundamente contraintuitivo e inverosímil. Claramente muchas posibilidades alternativas no nos detienen necesariamente para considerar de forma seria explicaciones más fundamentales.

He aquí el punto: No necesitamos cien por ciento de certeza para verdaderamente saber. Después de todo, no podemos demostrar total certeza que nuestro conocimiento es cien por ciento cierto. Creemos muchas cosas con seguridad, incluso cuando no tenemos certeza absoluta. De hecho, si la mayoría de las personas siguieran la regla del cien por ciento para el conocer, sabríamos muy poco. Pero nadie realmente cree eso.

Ahora, si nuestras únicas opciones fuesen ya sea cien por ciento certeza o escepticismo, entonces no seríamos capaces de diferenciar entre estas visiones, que son altamente plausibles, por un lado, y completamente ridículas, por otro. Ambas visiones quedarían cortas del cien por ciento de certeza estándar por lo tanto ambas debiesen ser descartadas inmediatamente. Pero eso claramente no tiene sentido. Lo que resulta interesante es que los escépticos del conocimiento comúnmente parecen bastante convencidos --absolutamente convencidos-- de que ellos no pueden saber.

También nosotros sabemos algunas cosas sin necesitar evidencia --digamos que, la tierra es más antigua que quince minutos y que otras mentes existen. Estas creencias son, como algunos filósofos dicen, “propiamente básicas”. Ellas simplemente aparecen en nuestra experiencia, y no tenemos razón para dudar de ellas. No podemos demostrar que la tierra tiene más tiempo que quince minutos o que otras mentes existen. Ahora es lógicamente posible que podamos equivocarnos, pero podemos saber estas cosas con bastante confianza, incluso sin tener certeza absoluta.

Sexto, tenemos buenas razones para la creencia en el Dios bíblico, pero no para la creencia en seres míticos como las sirenas, elfos, unicornios, el hada de los dientes, o el monstruo del espagueti volador. Cuando la gente dice que la creencia en Dios es como la creencia en el hada de los dientes o el conejo de pascua, eso es un error filosófico garrafal, una mal guiada comparación. Estos casos son bastante diferentes. Tenemos buenas razones para pensar que el hada de los dientes o Santa Claus no existe. Por ejemplo, sabemos que los padres comúnmente reemplazan los dientes caídos de sus hijos debajo de la almohada con alguna sorpresa; sabemos de dónde provienen los regalos que están bajo el árbol de navidad --y no es del Polo Norte. En contraste, la creencia en Dios es muy diferente, y hoy vivimos en una era en donde los argumentos a favor de la existencia de Dios están siendo tomados de forma seria y son hábilmente defendidos. (Mira la gran cantidad de debates del filósofo cristiano William Lane Craig en www.reasonablefaith.org/media)

Mientras las evidencias para la existencia de Dios puedan parecer faltantes de más, es diferente a decir que tenemos evidencia que Él no existe (que es lo que hacemos con el hada de los dientes o santa). Tener razones para rechazar la existencia de algo es diferente de no tener evidencia para algo. Negación rotunda de la existencia de Dios es lo que ocurre cuando no distinguimos entre: (a) no creer en la existencia de algo (como en el caso de Dios) y (b) creer que no existe (como en el caso de los unicornios).(7)

¿Qué decir de la sugerencia de Richard Dawkins donde posiblemente “El monstro del espagueti volador” es responsable de la existencia del universo?

(i) Objetos físicos, como el monstro del espagueti volador, serian parte del universo físico. El único verdadero Dios trasciende el mundo empírico; monstruos de espagueti no lo son, sino que están insertados en él.(8)

(ii) Esta “objeción” no prueba nada. Sólo nos recuerda que los argumentos filosóficos acerca de la naturaleza del el Creador no pueden volverse tan específicos como aquellos relacionados con revelaciones especiales. Sin embargo, el universo llegó a existir en un tiempo finito atrás, de materia previamente existente, energía, espacio, y tiempo; entonces aún podemos concluir legítimamente que lo que trajo el universo a existir es personal, poderoso, inmaterial --no como un monstruo de espagueti.

(iii) Esta objeción no socava la conclusión legítima que el finamente ajustado universo fue diseñado por un ser extraordinariamente inteligente.

(iv) No hay razón para pensar que el monstruo del espagueti volador es necesariamente un ser, uno que necesariamente existe en todos los mundos posibles. Ya sea que algo es necesario (que existe en su propia naturaleza sin depender de algo fuera de él) o es contingente (depende de algo más para su existencia o no existe por sí solo). ¿Requiere la naturaleza del monstruo del espagueti volador que éste exista necesariamente? No tenemos razón para pensarlo así.

(v) ¿Por qué sugerir un monstruo de espagueti en algún caso? ¿De dónde proviene esta idea, y por qué debiese ser tomada tan en serio? ¿Cómo se conectan los fenómenos del universo y de la experiencia humana con esta entidad? ¿En qué nos facilita para explicar estas características de la realidad?

Para aquellos que quieren leer acerca de las evidencias para la existencia de Dios, menciono algunas de estas en un ensayo previo en Enrichment “¿Es el Naturalismo una explicación más simple que el Teísmo?".(9) De hecho, hay mucho que decir para apoyar la existencia de Dios.(10)

Séptimo, debiésemos distinguir entre dos tipos de ignorancia, inocente y culpable; y el agnóstico sería bastante culpable al rehusarse a buscar. Cuando una turista occidental viaja a Cambodia, ella puede no estar consciente de que exponer la planta de su pie o suela de su zapato es insultante y ofensivo. La turista puede ofender a alguien por ignorancia del tabú cultural. Pero esta ignorancia es inocente.
Hay otro tipo de ignorancia. ¿Qué pasa si estás conduciendo por una autopista y no pones atención a las señaléticas de límites de velocidad? Un oficial te podría detener y preguntar por qué vas a tanta velocidad. Tú no podrías decirle, “no sabía cuál era el límite de velocidad --o incluso cuán rápido iba. Entonces no debieses pasarme una multa”. Obviamente, si tú estás conduciendo, eres responsable de poner atención. La ignorancia no es una excusa. Es digna de culpar y no inocente.

De la misma forma, decir “No sé si Dios existe” podría revelar una falla en mi responsabilidad de buscar a Dios (“No quiero saber”). En este caso, yo estaría fallando. El genetista cristiano Francis Collins del proyecto Genoma Humano dijo que él era agnóstico cuando estaba en la universidad. Incluso confiesa que su no saber era más una actitud de no querer saber --ceguera voluntaria.(11) Este agnosticismo eventualmente se convierte en un rotundo ateísmo. – aunque Collins más tarde llegaría a la fe en Cristo. Él comenzó a leer “Mero Cristianismo” de C. S. Lewis, y Collins se dio cuenta que sus propias construcciones anti religiosas eran “propias de un escolar”.(12)

Debido a que la existencia de Dios es un tópico masivamente importante, no podemos darnos el lujo de no poner atención, especialmente en una era de tantos desvíos. El filósofo Tom Morris señala que deportes, televisión, restaurantes, conciertos autos, billar, y miles de otras actividades pueden desviarnos de los temas supremos de la vida. Como resultado nosotros no sintonizamos con Dios. Y cuando una crisis golpea; muerte, hospitalización, desastre natural, no estamos realmente en la mejor condición para procesar juicios precisos acerca de aquellas profundas preguntas.(13) La persona que dice, “Yo no sé si Dios existe”, puede haber escogido vivir por distracciones y desvíos y de esta forma ignorar a Dios. Esta no es una ignorancia inocente; esta ignorancia es el resultado de no cumplir con nuestro deber.

Entonces el teísta, ateo, y militante agnóstico (malhumorado) todos cargan con el peso de la prueba; el teísta no tiene una carga más pesada ya que todos afirman saber algo. Incluso el supuesto agnóstico ordinario no se libera de su culpa. Por una razón, en la vida no se puede permanecer neutral. Se tendrán que hacer compromisos o aferrarse a creencias que reflejan ya sea una posición atea o teísta. El agnóstico terminará por convertirse ya sea en un ateo o teísta práctico (o una mezcla de ambos), alguna postura éste tendrá que adoptar durante su vida. No se puede permanecer parcial por mucho tiempo. También, el agnóstico común podría decir, “Yo no sé” pero eso a menudo significa “no me importa” --la visión de un apateo*. Rehusar el buscar si Dios existe o no; rehusarse a humillarse a buscar cualquier luz de Dios disponible; vivir una vida de distracciones en vez de considerádamente reflejar nuestro propósito, significado, o destino nos hace culpables de nuestra ignorancia, no inocentes.

(*) apateo [apatheist]: fusión de teísta y apático.

Paul Copan
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Paul Copan es un teólogo cristiano, filósofo analítico, eticista, apologista y escritor. Actualmente es profesor de la Palm Beach Atlantic University y tiene el Pledger Family Endowed Chair of Philosophy and Ethics. Ha escrito, sobre todo, en el ámbito de la filosofía de la ética y es autor de siete libros sobre relativismo etico, la religión y la ciencia, y ha editado once libros en el campo de la filosofía de la religión y la historicidad de Jesucristo. Ha contribuido numerosos artículos en revistas profesionales y libros. Además es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica.
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Referencias:

(1) Michael Scriven, Primary Philosophy (New York: McGraw-Hill, 1966), 102.
(2) Paul Edwards, ed., “Atheism,” Encyclopedia of Philosophy (New York: Macmillan, 1967), 1:175.
(3) Antony Flew, Dictionary of Philosophy (New York: Macmillan, 1979), 28.
(4) Julian Baggini, Atheism: A Very Short Introduction (Oxford: Oxford University Press, 2003), 3.
(5) Ver también J.P. Moreland, Does God Exist? (Amherst, New York: Prometheus, 1993), where Moreland rightly states that “the usual understanding of atheism" is “the positive assertion that God does not exist” (223).
(6) Ver  http://www.meetup.com/Socrates-Cafe-in-West-Palm-Beach-FL/.
(7) Scott Shalkowski, “Atheological Apologetics,” American Philosophical Quarterly 26 (Jan. 1989): 9.
(8) Eric Reitan, Is God a Delusion? A Reply to Religion’s Cultured Despisers (Oxford: Blackwell, 2009), 83,4.
(9) Paul Copan, “Is Naturalism a Simpler Explanation Than Theism?” in Enrichment 17, no. 1 (2012): 108–11. Found at http://enrichmentjournal.ag.org/201201/201201_108_Naturalism.cfm. Accessed October 9, 2012. Versión en español al siguiente link: http://tallerapologetica.blogspot.com/2013/10/es-el-naturalismo-una-explicacion-mas.html
(10) Dejo algunas de estas razones en un número de mis libros. Un buen lugar para comenzar es Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion (St. Louis: Chalice Press, 2007); there are other popular-level books, scholarly books, and articles on this topic (see www.paulcopan.com). One large-scale defense of God’s existence is found in William Lane Craig and J.P. Moreland, The Blackwell Companion to Natural Theology (Oxford: Blackwell, 2009).
(11) Frances S. Collins, The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief (New York: Free Press, 2006), 16.
(12) Ibid., 21.
(13) Thomas V. Morris, Making Sense of It All (Grand Rapids: Eerdmans, 1992), 34.

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viernes, 5 de octubre de 2012

Lewis Triumvirate (El trilema de Lewis): Jesús, ¿Lunático, Mentiroso o Dios?

C.S. Lewis
29/11/1898 - 22/11/1963
“. . . Entre los judíos de repente se presenta un hombre que dice que es Dios, que puede perdonar pecados. Dice que siempre ha existido. Que vendrá a juzgar al mundo al final de los tiempos. Entendamos esto con toda claridad. Entre los panteístas, al igual que entre los hindúes, cualquiera pude decir que es parte de Dios: no está diciendo nada raro. Pero este hombre, siendo como era: judío, no podía referirse a esa clase de Dios. En su lenguaje, Dios quiere decir un ser aparte del mundo que El hizo, un ser infinitamente diferente de cualquiera otra cosa. Y cuando se logra captar tal cosa, se verá que lo que este hombre decía era sencillamente lo más asombroso que nunca antes hubieran pronunciado labios humanos.

Una parte de esta afirmación tiende a escaparse de nuestra atención porque la hemos oído con tanta frecuencia que ya casi no le vemos importancia. Me refiero al perdón de los pecados; de cualesquiera pecados. A menos que quien esté hablando sea Dios, esta afirmación es absurda, tan desproporcionada que da risa. Podemos entender que un hombre perdone ofensas que se le hayan hecho. Me das un pisotón y te perdono; me robas el dinero y te perdono. ¿Pero qué diríamos de un hombre a quien nada de esto le haya pasado y que anuncia que perdona el que otro hombre haya sido pisoteado y haya sido robado? Fatuidad asnal es el término menos duro que usaríamos para describir su manera de proceder. Sin embargo esto fue lo que Jesús hizo. Les dijo a la gente que sus pecados eran perdonados, y nunca esperaba que se consultara a los que indudablemente habían sido perjudicados por tales pecados. Sin vacilar se comportaba como si El fuera la parte más afectada, la persona ofendida en todas las ofensas. Esto tiene sentido si El realmente era el Dios cuyas leyes son quebrantadas y cuyo amor es herido por cada pecado. En labios de cualquiera que no sea Dios estas palabras sólo podríamos considerarlas como una necedad y una fantasía sin paralelo en la historia de la humanidad.

Sin embargo (y esto es lo extraño y significativo) aun sus enemigos, cuando leen los Evangelios, por lo general no sacan la impresión de que Jesús fuera un necio y un fatuo. Mucho menos los lectores libres de prejuicios. Cristo dice que El es “manso y humilde” y nosotros le creemos, y no notamos que, si El fuera un simple hombre, la mansedumbre y la humildad son las características que menos atribuiríamos a algunos de sus dichos.

Estamos tratando aquí de evitar que alguien diga la mayor de las tonterías que a menudo se han dicho en cuanto a El: “Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro de moral, pero no acepto su afirmación de que era Dios”. Esto es algo que no deberíamos decir. El hombre que sin ser más que hombre haya dicho la clase de cosas que Jesús dijo, no es un gran moralista. Bien es un lunático que está al mismo nivel del que dice que es un huevo frito o un demonio del infierno. Puedes hacer tu elección. O bien este hombre era, y es el Hijo de Dios; o era un loco o algo peor. Escarnécele como a un insensato, escúpelo y mátalo como a un demonio; o cae a sus pies y proclámalo como Señor y Dios. Pero no asumamos la tonta actitud condescendiente de decir que fue un gran maestro de la humanidad. El no nos proporciona campo para tal suposición. No fue eso lo que El intentó.

Nos enfrentamos, entonces, a una alternativa aterradora. A mí me parece obvio que no fue ni un lunático ni un chiflado; en consecuencia, por extraño o terrible que el asunto nos parezca, hemos de aceptar que El era y es Dios. . .” (C. S. Lewis en "Cristianismo y nada más")

Lo que quiere decir C.S. Lewis es que las cosas que Jesús dijo acerca de si mismo son tan extraordinarias que: bien pueden ser atribuidas a la mente de un megalómano, o a la mente del mayor engañador que la historia ha conocido, o que definitivamente era Dios. Es un trilema, y usted y yo tenemos que escoger.

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¿Era Él un loco?
Si usted escoge que El era un loco, se ve en la obligación de tener que demostrarlo. Al contrario, cuando uno estudia la vida de Jesús, llega a la conclusión de que casi cualesquiera otra cosa se puede decir acerca de Él, menos que era un lunático. Probablemente no ha habido un hombre, en la historia de la humanidad, con una sabiduría moral más elevada y profunda que la que tuvo Jesús. Nadie comprendió tan bien la conducta y la vida humana como Jesús. Obviamente no tiene el perfíl de un psicótico. Si, a pesar de que toda la conducta de Jesús era coherente, se insiste en creer que estaba loco, entonces habría que redefinir tal cosa, que escapa a todos los estándares de lo que conocemos como verdadera locura, porque tenemos que recordar que el hecho de que alguno piense de si mismo que es Dios, especialmente en una cultura monoteísta tan radical, y luego afirmar a otros que el destino eterno de todos depende Él, no es un leve divagar de la imaginación, sino el pensamiento de un demente en el sentido más amplio de esta palabra. Es muy probable que alguien que tuviera esas alucinaciones y que se engañe a sí mismo de esa manera, debiera ser internado para cuidar que no se haga daño, ni se lo hiciera a otros. No obstante, en Jesús no se observan las anormalidades y el desequilibrio propios de la demencia. Por el contrario, su equilibrio y compostura ciertamente hubieran sido insolitos si Él hubiera estado loco. Jesús es el Hombre que habló las verdades más profundas de que se tenga registro.

El psiquiatra J. T. Fisher dice: “Si tomaras la suma total de todos los artículos autorizados que hayan escrito los más calificados psicólogos y psiquiatras sobre el tema de la salud mental, si los combinaras y refinaras, y les sacaras el exceso de verbalismo, si les sacaras toda la sustancia y desecharas los adornos, y si estas partes de puro conocimiento científico no adulterado fueran expresadas concisamente por el más capaz de todos los poetas vivientes, tendrías una desproporcionada e incompleta versión del Sermón del Monte. Al comparar esa versión con las palabras de Jesús, la primera saldría grandemente perjudicada. Durante casi dos mil años, el mundo cristiano ha tenido en sus manos la completa solución para sus desequilibrados e infructíferos anhelos; el plano para el desarrollo de una vida humana exitosa, llena de optimismo, salud mental y contentamiento”.

Philip Schaff añade: “¿Está inclinado un intelecto de esta naturaleza: claro como el cielo, fortificante como el aire de la montaña, agudo y penetrante como una espada, completamente sano y vigoroso, siempre dispuesto y siempre dueño de si mismo, a un radical y absolutamente serio engaño con respecto a su propio carácter y a su misión? ¡Absurda imaginación!”

¿Era Él un mentiroso?
Si cuando Jesús hizo sus afirmaciones, sabía que Él no era Dios, entonces mentía y engañaba deliberadamente a sus seguidores. Sin embargo, si Él fue mentiroso, entonces tuvo que ser tambíen un gran hipócrita, puesto que enseño a otros a ser honestos a toda costa, aunque Él mismo declaró y vivió una mentira sin parangon. Es más, como diria C. S. Lewis, Él fue un demonio del infierno, pues les dijo a otros que confiaran en Él con respecto a su destino eterno. Si Jesús no podía respaldar sus afirmaciones y lo sabía, entonces fue inexplicablemente malvado y a la vez tonto, pues por afirmar que era Dios, fue crucificado.

Esta idea acerca de Jesús no coincide con lo que sabemos de Él, o de los resultados de su vida y sus enseñanzas.

"En nombre de la lógica, del sentido común y de la experiencia, ¿cómo hubiera podido un impostor, que es un hombre engañoso, egoísta y depravado, haber inventado y mantenido consistentemente, desde el principio hasta el fin, el carácter más puro y noble que se ha conocido en la historia con el más perfecto aire de verdad y realidad? ¿Como hubiera podido Él concebir y desarrollar exitosamente un plan de beneficiencia sin paralelo, de magnitud moral y de sublimidad, y sacrificar su propia vida por él, en presencia de los más vigorosos prejuicios de su pueblo y de su epoca?" Philip Schaff (La persona de Cristo).

Si Jesús quiso que el pueblo lo siguiera y creyera en Él como Dios, ¿Por qué se presento a la nación judía? ¿Por qué tenía que ir como un carpintero nazareno a un pais tan pequeño en tamaño y población, y a la vez tan adherido a la unidad indivisible de Dios? ¿Por qué no fue a Egipto o, aun mejor, a la Grecia politeista, con sus variados dioses y sus multiples manifestaciones?
Alguén que viva como Jesús vivió, que enseñe como Jesús enseñó, y que muera como Jesús murió no puede ser un mentiroso.

Nos queda solo la última alternativa: Jesús es Dios.
La pregunta que hacemos no es cual de estas alternativas es posible, ya que es obvio que todas son posibles. La verdadera pregunta es: "¿Cual es la más probable?".
Es importante decir que su decisión respecto a lo que cree que Cristo es, no tiene que ser el mero fruto de un razonamiento intelectual sin fundamento. No es posible colocarlo en la galería como un gran mestro de moral. Esa no es una opción valida. Él es un engañador, o un demente, o bien, El Señor y Dios. Usted ha de decidir. El apóstol Juan dijo: "Jesús hizo muchas otras señales... Pero éstas (señales) se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida." (Jn 20.30-31).

Las evidencias apuntan claramente a que Jesús es el Señor. Sin embargo, estas evidencias son rechazadas por causa de las implicaciones morales que conllevan. No quieren enfrentarse a la responsabilidad de llamarlo Señor.

Apuntes de una sesión del Taller de Apologética
y estractos de "Evidencia que exige un veredicto" (Josh McDowell)

M. Araneda

jueves, 4 de octubre de 2012

Pregunta hecha por Bruno Alvarez


Pregunta realizada por Bruno Alvarez al Taller de Apologética.
Fecha: 5 de marzo de 2012.

Quisiera escribirle/s ya que tengo algunos interrogantes importantes sobre la fe cristiana y sería de gran ayuda para mí que puedan ser respondidas en esta sección. Hoy encontré de casualidad este blog, y quiero decir que me complace mucho que haya gente dispuesta a responder las dudas que puedan tener otras personas y poder dilucidar estos asuntos, que sin duda, son de importancia vital para el significado y el sentido de la vida.

Antes que nada, quiero contar un poco sobre mi vida. Tengo 22 años recién cumplidos y asistí toda mi vida a un colegio católico. Actualmente curso en una facultad cristiana y mis raíces también lo son, ya que vengo de una familia muy cristiana. Desde los 12 o 13 años comencé a cuestionarme la existencia de Dios y de ahí que me he convertido en un agnóstico. Mis dudas de a poco van socavando la poca fe que aún me queda y si pudieran arrojar luz a estos asuntos sería una gran ayuda para mí. Quiero aclarar, que deseo con todo mi corazón encontrar a Dios y saber que el cristianismo verdadero, el personaje histórico Jesús de Nazaret me tiene obsesionado, y el hecho de encontrar a Dios y tener una relación personal con Él debe ser la experiencia mas gratificante que debe experimentar una persona (esa relación que mi familia dice tener).

Sin más preámbulos y sin deseos de aburrir a nadie comienzo con las preguntas:

1) Si el cristianismo es verdadero, debemos tomar en serio que Satanás (o el diablo) es un ser que realmente existe, de ser así me vienen algunas preguntas a las cabeza: si Dios es omnisciente y tiene conocimiento medio, y de antemano sabría que el diablo iba a revelarse contra ÉL ¿por qué lo creó?, o en todo caso ¿Por qué no lo destruye ya que es todopoderoso y considerando que el diablo provoca de alguna manera el mal en la tierra? ¿El diablo realmente es el causante directo de todo el sufrimiento del mundo? ¿Y el hecho que haya gente que no crea en Dios, también el es culpable de eso? De ser así entonces Dios no podría culparnos de no tener fe ya que no sería culpa nuestra sino de nuestra guerra espiritual y su guerra cósmica con los poderes del mal.

2) La historia de Adán y Eva es una metáfora o personajes que realmente existieron? Los autores del Nuevo Testamento consideran a Adán como un personaje histórico. Y si supuestamente por Adán y Eva entró el pecado en el mundo y por ende la muerte, ¿Cómo hubiésemos podido encontrar a Dios si no hubiese existido la muerte y por lo tanto la separación de nuestra alma con nuestro cuerpo?

3) La historia de Noé ¿Es plausible? ¿En serio Dios aniquiló a toda la humanidad con diluvio universal? ¿No suena esto a fantasía? ¿Por qué el Dios del Antiguo Testamento difiere tanto del Dios del Nuevo Testamento?

4) ¿El infierno realmente existe? Cómo puede un Dios amarnos al mismo tiempo y dejarnos pasar por el resto de la ETERNIDAD en un sufrimiento consciente. Creo que ni un ser humano con su hijo haría algo semejante pese a todas las maldades que pueda haber hecho, creo que el amor de Dios y su justicia son incompatibles con el infierno.

5) ¿Porqué Dios antes realizaba milagros y se comunicaba con la gente en forma directa (abría mares, sanaba enfermos, resucitaba a las personas, su voz se escuchaba desde el cielo) y hoy en día ya no lo hace? ¿No es más plausible inferir que esa gente nos mintió o Dios tuvo razones para revelarse solamente en ese tiempo y quiso que solo nos dejaran las pruebas por escrito? No voy a hacer más preguntas porque creo que ya son demasiadas y no pretendo que me responda/n todas las preguntas. Desde ya muchísimas gracias por tratar de ayudarme a encontrar la verdad y es mi deseo de corazón poder servirle mi vida mi vida a Cristo en el caso que sepa (y sienta) que el cristianismo es verdadero. Muchas gracias.


Taller de Apologética responde:

Estimado Bruno, agradecemos mucho tu honestidad y valor al encarar tus dudas. Jesús enseñó que todo aquel que busca, encuentra; y que a todo aquel que llama se le abrirá. Por tanto, te animamos a continuar en tu búsqueda con sinceridad. Sin embargo, debes saber que es imposible obtener una respuesta a absolutamente todas las preguntas como condición para creer en Dios. En algún momento debes detenerte y considerar las líneas principales de evidencia, y hacia donde estas apuntan. Como verás, apuntan claramente hacia la existencia de Dios, y hacia Jesús como aquel en quien Dios, si de hecho existe, se reveló a los hombres. Y si descubres que esto es verdad, entonces el paso siguiente no es continuar preguntando, sino poner tu confianza en Jesús para que él te salve y de un conocimiento personal de Dios. Pues Dios es un ser personal, y debe ser conocido como se conoce a una persona. Ahora bien, para conocer a una persona tu no necesitas saber todo acerca de esa persona. Más bien, entrar en relación con ella, para así, conocerla mejor con el paso del tiempo. Lo mismo sucede con Dios. Si honesta y sinceramente pides ayuda a Jesucristo y depositas tu confianza en él, después de evaluar seriamente la evidencia, puedes tener la seguridad de que él responderá y te llevará a conocer a Dios de una manera íntima y personal.

Respecto a tus preguntas, intentaremos responder algunas de ellas, siguiendo el orden en que fueron planteadas:

1. La existencia del Diablo o Satanás como un ser personal es un hecho, de acuerdo a la Biblia. Sin embargo, no es un asunto esencial para la fe. En la Biblia, el origen del mal está en la corrupción de la voluntad creada. El mal no es un principio eterno, opuesto y equivalente al bien. Es más bien, puesto en lenguaje filosófico, un "accidente". Es decir, sólo puede existir como un parásito del bien. Si lo piensas bien, esta es la única explicación consistente para la existencia del mal. Las cosas fueron creadas buenas, pero de alguna manera se echaron a perder. Y, puesto que las cosas carecen de voluntad propia, sólo se pudieron echar a perder si, a) Eran desde el principio imperfectas y propensas a corromperse; o, b) Fueron corrompidas por algún agente poseedor del poder para corromperlas. Ahora bien, la primera opción no es viable de acuerdo a la Biblia, pues Dios, infinitamente bueno, perfecto y sabio, creó un mundo bueno y perfecto, si rastro de error o imperfección. Esto no deja la segunda opción, y aquí entra en acción la voluntad creada. Porque, en una decisión libre y soberana, Dios determinó que existiesen otras voluntades, aparte de la suya, operando en el mundo creado. Pues Dios deseaba compartirse de manera máxima con sus criaturas, y para ello debía crear seres que poseyesen voluntad propia. Este es el bien supremo que Dios puede otorgar a sus criaturas: el don de la voluntad libre, que las hace capaces de participar del bien de Dios en el grado máximo en que una criatura finita puede disfrutar de lo infinito. Todos los seres creados participan originalmente de algún grado de bien, pero sólo las criaturas libres pueden participar de ese bien, que es Dios, de manera consciente. Pero la libre voluntad, para que sea verdadera, tiene que poseer la capacidad de aceptar o rechazar el bien. De otra manera, no sería libre. Y aquí está el origen del mal: en el mal uso de la voluntad creada. El bien de la voluntad creada está en unirse, voluntariamente, a su Creador. Su mal, en rechazar esa unión. Esto es lo que hizo Satanás, y también Adán en el huerto de Edén. Así entró el mal en el mundo, cuando la voluntad torcida de la criatura corrompió la creación de Dios. De manera que la existencia de Satanás es completamente razonable desde la doctrina cristiana.

Ahora bien, ¿Sabía Dios que Satanás se iba a rebelar y causar todo el daño ese daño? Por supuesto que sí. Pues esto significa que Dios posea conocimiento medio. ¿Por qué lo creó entonces? En primer lugar, debes recordar que Dios no creó al Satanás malvado, sino que lo hizo bueno y perfecto. Satanás se hizo a sí mismo malvado al rebelarse contra su Creador. Por tanto, Dios no es responsable por el mal de Satanás, una vez que éste tiene una voluntad propia e independiente de la voluntad divina ¿Podía Dios evitar la rebelión de Satanás? Sí, pero al costo de destruir su voluntad libre. No obstante, Dios no puede negarse a sí mismo, y deshacer aquello que otorgó. De manera que Dios tenía una especie de elección soberana ante sí: Crear un mundo que contuviese criaturas libres, capaces de amarle, o bien, rebelarse contra él y destruir su creación; o crear un mundo perfecto, pero sin criaturas libres, y por lo tanto infinitamente menos bueno y glorioso. Existía no obstante, una tercera opción, que es, en realidad, un perfeccionamiento de la primera: Crear un mundo de criaturas libres, y proveer los medios para, sin destruir la libertad creada, minimizar los efectos del mal y maximizar los efectos del bien, al punto de deshacer por completo los efectos malignos causados por la rebelión de la voluntad creada. Y Dios, en su infinita sabiduría y bondad, supo que existía un camino para ello: Su amor. De manera que Dios creó un mundo donde Satanás se rebelaría contra él e intentaría torcer y destruir sus obras, pero sólo para descubrir que, aún contra su voluntad y a pesar de sí mismo, él era parte de un plan infinitamente más sabio que él mismo, en el que aún sus obras más malignas serían apenas un hilo de una trama de bondad y amor infinitos de Dios hacia sus criaturas. Y este hecho quedó demostrado de manera suprema en la cruz de Cristo. Pues allí se reunió todo el poder, la maldad y la astucia que Satanás jamás intentó, para destruir al hijo de Dios. Sólo para descubrir que la hora de su triunfo supremo, fue la hora de su derrota suprema y definitiva. Pues del máximo mal posible para una criatura, que es el asesinato de su Creador (pues el Diablo sí sabía quién era Jesús), Dios sacó las fuerzas que habrán de renovar para siempre el universo, y terminarán de manera definitiva con los efectos del mal en su creación. Esta es la respuesta cristiana para la existencia del Diablo.

Adicionalmente, Satanás no es el responsable directo y exclusivo del mal en el mundo. En verdad, el responsable directo de ello es el hombre. Pues Satanás sólo puede actuar en el mundo en la medida en que el hombre le permite actuar. Adán fue creado por Dios para ser su representante y administrador sobre la creación visible. Por ello, en la medida en que el hombre se une a la rebelión de Satanás, éste puede actuar en la tierra por su intermedio. Luego, gran parte de la responsabilidad por el mal de este mundo recae sobre el hombre mismo.

2. Adán y Eva si fueron personajes históricos de acuerdo a la doctrina cristiana, pues precisamente a través de ellos el pecado entró en el mundo ¿Es esto compatible con las teorías científicas? Eso depende de cómo consideremos las teorías científicas ¿Son ellas la única fuente disponible de conocimiento sobre nosotros mismos? Es obvio que no, en la medida que conocemos muchas cosas que no tienen su origen en la investigación científica, como, por ejemplo, los principios morales, las reglas de la lógica, las matemáticas, la existencia de otras mentes, la existencia del mundo, los sentimientos de amor, y un largo etc. Ahora bien, la teoría de la evolución sostiene que la raza humana es el fruto de una largo proceso de cambio en el tiempo desde los organismos unicelulares hasta los primates más avanzados. Pero, si esto es un hecho real, sólo puede dar cuenta del origen de nuestro organismo físico y no de nuestra mente o alma inmaterial. Pues, el cristianismo sostiene que el ser humano está compuesto de un elemento material, el cuerpo, y de un elemento, inmaterial, el alma. Sólo entonces tenemos al hombre completo. El relato del Génesis nos dice que el hombre (no sólo su organismo biológico, sino también su alma) surgió por un acto directo de creación divina, cuando Dios sopló su aliento en un cuerpo físico, previamente formado por sus manos. Por supuesto, el lenguaje de la Biblia no es científico, sino teológico, ya que intenta establecer el hecho de que el hombre fue creado directamente por Dios, y que la emergencia de sus facultades superiores es un don especial de Dios. El cómo Dios creó su cuerpo, no es el tema allí. Pudo hacerlo directamente, mediante un acto especial de creación; o pudo hacerlo indirectamente, a través de la operación de segundas causas, como por ejemplo, la evolución orgánica. El conflicto entre el Génesis y la ciencia es sólo aparente, a menos que se quiera establecer que Dios no existe como agente creador, sino sólo las causas materiales. Esto último, no obstante, no es ciencia sino materialismo filosófico disfrazado de ciencia.

3. La existencia del diluvio no es, en absoluto, un asunto esencial para la fe cristiana. Existen diversas posturas entre los eruditos bíblicos al respecto. Algunos dicen que fue un evento exclusivamente local, y otros, que fue universal. Como sea, el debate está abierto y nadie tiene una respuesta definitiva. Pero, cualquiera que ella sea, no afecta en nada los asuntos centrales del cristianismo.

4. El Dios del Antiguo Testamento (AT) no es diferente del Dios del Nuevo. Jesús mismo, que creció en un ambiente impregnado de la religión del Antiguo Testamento, nunca lo vio así. La objeción "moral" en contra del carácter del Dios del AT, levantada por personas como Mark Twain, y más recientemente, Richard Dawkins y Daniel Dennet, surge de un error filosófico y de la ignorancia teológica. En algunos foros, incluso el de este mismo blog, algunos levantan el argumento del "monstruo moral" (según la expresión de Dawkins) como siendo decisivo contra la existencia de Dios. Sin embargo, como veremos, este es uno de los peores argumentos que jamás se han presentado desde el campo ateo. Vamos a tratar de puntualizar el porqué:

a) En primer lugar, está lejos de ser un argumento contra la existencia de Dios, y es, a lo sumo, un argumento contra la inspiración del Antiguo Testamento. Veamos cómo va el argumento: Si Dios existe, debe ser infinitamente bueno. Ahora bien, si él es infinitamente bueno, no puede cometer actos malignos de ninguna clase o grado. Sin embargo, vemos que en el AT Dios, aparentemente, ejecuta o ordena ejecutar actos " moralmente malos", como por ejemplo, la destrucción de ciudades y la matanza de mujeres y niños indefensos. Luego, argumentan los objetores, Dios es malo y por lo tanto, no puede existir. El problema aquí  está suponer que la existencia de Dios depende de la inspiración del registro bíblico. Sin embargo, la Biblia no funciona como una evidencia a favor de la existencia de Dios. Tal vez ella sea, un registro humano, incompleto y falible acerca de Dios. Esto es, al menos, lógicamente posible. Porque, siempre podemos suponer que los escritores fallaron al registrar el carácter de Dios. Luego, el argumento del "monstruo moral" con base en el registro bíblico no funciona en absoluto, pues cómo máximo, cuestiona la inspiración de la Biblia. Y las evidencias a favor de la existencia de Dios son independientes de la inspiración del texto bíblico. 

Con esto no queremos decir que la Biblia no sea inspirada (creemos que los es), sino que la existencia de Dios no depende, lógicamente, de la inspiración de la Biblia. Más bien, lo contrario es verdadero: sólo si Dios existe, la Biblia puede ser un libro inspirado por él.

b) En segundo lugar, el argumento se refuta a sí mismo, porque entraña una contradicción lógica. La acusación de que Dios es un "monstruo moral", culpable de genocidios, matanzas e injusticias de acuerdo al registro bíblico, supone la existencia de un padrón moral objetivo por el cual juzgar los actos y acciones divinas. Sin embargo, este padrón moral objetivo sólo puede existir si Dios existe. De otra manera, nuestros valores morales no pasan de ser preferencias subjetivas, al mismo nivel que nuestros gustos deportivos o culinarios. Porque, para afirmar que algo es malo o injusto, debo tener alguna idea de lo que es bueno o justo. Pero, para tener alguna idea de lo justo necesito algún padrón moral objetivo e independiente que determine lo que es justo. Es decir, necesito una ley moral. Pero, una ley sólo puede ser normativa y vinculante en la medida que exista una autoridad que la respalde, esto es un legislador. Y esto no lleva de vuelta a Dios como fuente y garante de la ley. De manera que un argumento que se basa en la existencia (normalmente implícita y no reconocida) de una ley moral objetiva y absoluta, que establece por ejemplo, que el asesinato de niños es intrínsecamente malo, con independencia de las circunstancias históricas o culturales, no funciona: Una ley así demanda la existencia de Dios como legislador y garante. Por tanto, el argumento es auto contradictorio al suponer implícitamente la existencia de dicha ley y negar explícitamente la existencia de un Dios, sin el cual, una ley así no podría existir.

Por supuesto, el objetor puede cambiar de táctica y volver con un argumento minimalista, sosteniendo que él no quiere afirmar la existencia de una ley moral objetiva (cosa que, como vimos, está imposibilitado de hacer en estricto rigor lógico), sino simplemente afirmar que la existencia del Dios del AT es lógicamente incompatible con sus propios principios morales de bondad. El AT es, por tanto, incoherente. Pues bien, si incluso concediésemos que esto es así, no hace nada como argumento contra la existencia de Dios. Como vimos en el punto a), lo que se puede objetar, a partir de este punto es, como máximo, la inspiración del AT.

c) No obstante lo anterior, y sólo por amor del argumento, podemos mostrar que la acusación de que el Dios del AT es un "monstruo moral" carece de fundamento, cuando examinamos con profundidad el texto bíblico. Para ello debemos despejar las nubes de ignorancia teológica y hermenéutica que parecen exhibir hombres como Dawkins y Dennet.

Gran parte de la objeción se basa en una mala comprensión de la naturaleza de Dios. De acuerdo con la Biblia, él es el creador único y absoluto de todo lo que existe, y en particular de la raza humana. Dios, a diferencia de lo que se afirmaba en las mitologías paganas, no creó el mundo a partir de una materia preexistente, sino literalmente de la nada. Esto es, la creación existe por un acto libre y soberano de un Dios todopoderoso. No sólo esto, sino que continúa existiendo debido únicamente a su voluntad y poder sustentadores. Así lo afirma el salmo 104:

Todos ellos esperan en ti, 
Para que les des su comida a su tiempo. 
Les das, recogen; 
Abres tu mano, se sacian de bien. 
Escondes tu rostro, se turban; 
Les quitas el hálito, dejan de ser, 
Y vuelven al polvo. 
Envías tu Espíritu, son creados, 
Y renuevas la faz de la tierra.

En lenguaje más filosófico, podemos afirmar que todos los seres creados por él son contingentes y sólo él es necesario. Todas las criaturas dependen radicalmente de Dios para existir. Su existencia es así derivada absolutamente de Dios. No existen, ni pueden existir a parte de Dios. Es por un acto constante, libre y soberano de Dios que ellas llegaron a existir y continúan existiendo. Luego Dios es el Dueño y Señor soberano de su creación en un sentido absoluto y esencial. No obstante, Dios ha querido que algunas criaturas posean un grado más alto y pleno de existencia. Para ello las dotó de una voluntad libre. Esas criaturas, no están sólo bajo el gobierno de la ley natural, que es la manera en la que Dios gobierna todo el resto de su creación, sino también bajo el gobierno de la ley moral. Son responsables ante Dios, de la dirección de su vida y carácter. Pero, la existencia de la ley moral significa que nuestros actos implican responsabilidad moral, y Dios como legislador es también el juez soberano sobre la vida humana, que él creó y sustenta. De manera que Dios se relaciona con el hombre no sólo a través de ley natural, sino también a través de la ley moral.

Luego, el mal uso de la libertad creada puso a la raza humana completa bajo la esclavitud del pecado y la maldad, corrompiendo su naturaleza, que era originalmente buena. Este es el significado de la caída, relatada en los primeros capítulos de Génesis. El pecado original es un dato que de ninguna manera puede obviarse al entender los tratos de Dios con los hombres. Este pecado original implica la existencia de una persistente inclinación hacia el mal en toda la raza humana, que es, de esta manera, culpable ante la ley moral de Dios. Ahora bien, el castigo por la transgresión de la ley moral es la muerte. Pero, necesitamos entender el verdadero significado de la muerte según la Biblia. La ley moral no es otra cosa que la ley esencial de la vida humana, creada para vivir en unión y comunión voluntaria y consciente con Dios. La desobediencia a la ley moral, significa la autoexclusión voluntaria de dicha relación con Dios. Al actuar así el hombre excluye a Dios de su existencia, y esto trae consigo la muerte, que es el resultado de la ausencia de Dios. De manera que la muerte física es el resultado visible de la muerte espiritual. 

Una raza así podría haber sido desechada por Dios, en un estricto acto de justicia. No obstante él, en su paciencia y misericordia, permitió que la raza humana continuara existiendo, pues su deseo no era condenarla, sino redimirla. Esto, sin embargo, implicaba posibilidad de que la maldad alojada en el corazón humano creciese descontroladamente, al punto de corromper toda la raza más allá de un punto de retorno. Y es aquí donde entran en escena los juicios divinos en la historia, para impedir que el pecado destruya por completo toda traza de bien en nuestra naturaleza caída, pues entonces nuestra raza estaría perdida para siempre. Por ello, de tiempo en tiempo, cuando en algunos puntos específicos de la historia la maldad de de los hombres llegó a su colmo (el punto de no retorno), Dios intervino para, como juez soberano y dueño absoluto de nuestra vida y nuestra muerte, destruir a los malos e impedir la propagación total de la maldad. Dios tiene este derecho, deber y prerrogativa absolutos sobre la vida humana y nadie más los tiene, por que sólo él es Dios. Los hombres no tenemos, ni nunca tendremos, dicha prerrogativa, porque no somos Dios. De manera que un acto que es moralmente bueno en Dios, deja de serlo cuando es realizado por nosotros, ya que usurparíamos un derecho que sólo él posee. Esto es lo que queremos decir con nuestra expresión "jugar a ser Dios", que expresa claramente el abismo infranqueable que nos separa, como criaturas, de nuestro Creador.

Ahora, siendo que Dios posee conocimiento y bondad infinitos, sus juicios son necesariamente buenos y justos. Sin embargo, a ellos siempre se agrega su misericordia. Aún en los casos de juicios divinos más "extremos" en el AT, podemos descubrir este rasgo de misericordia ofrecida hasta el final, pues la paciencia de Dios espera mucho antes de ejecutar el juicio. Veamos algunos ejemplos: Antes de destruir Sodoma y Gomorra, sociedades donde la maldad, la violencia, la violación y el asesinato se habían convertido en la norma aceptada de conducta, Dios solicitó a Abraham que intercediera por ellos, pues si hubiese habido allí aunque fuera 10 personas buenas y no contaminadas con esa maldad, Dios hubiese perdonado a ambas ciudades. Lo mismo ocurrió con las naciones que Dios mandó destruir en la conquista de Canaán. La Biblia afirma que en los días de Abraham Dios le dijo que esperaría 400 años antes de destruír a los amorreos (naciones de Canaán), pues su "maldad aún no había llegado a su colmo". Esto se verificaría sólo 400 años después, a través de Josué. Aquí estaba en acción el mismo principio de Sodoma y Gomorra: mientras aún existiese entre ellos alguna traza de justicia y bondad no serían destruidos. Por tanto, tuvieron 400 años de misericordia para arrepentirse y cambiar. 

¿Pero qué de los niños inocentes? No mandó Dios matarlos también. Pues bien, es necesario entender esto en el contexto antes mencionado. Se trató de la ejecución de un mandato judicial de Dios a Israel, restringido y singular. No era de ninguna manera una norma moral permanente a ser observada, sino una excepción judicial. Israel no podía, ni tenía que hacer de ello una norma de conducta permanente. Vamos a usar un ejemplo para entenderlo: En los lugares donde existe la pena de muerte (sin entrar en la discusión de su validez), los verdugos que la ejecutan no pueden, de ninguna manera, considerar que este mandato específico de ejecución liberado por un juez, es una norma general de conducta; un permiso para matar a mansalva. Si así lo hicieran, acabarían muy pronto ellos mismos en la cámara de ejecución. Es la orden de un juez, dictada bajo derecho, la que hace ese acto realizable y ajustado a derecho en cada caso particular. De manera que es una total falta de comprensión afirmar que el Dios del AT ordena el asesinato de niños. Por el contrario, "no matarás" formaba parte del código moral fundamental dado por Dios a Israel. Su violación se castigaba con la muerte. Así, la Biblia establece el carácter sagrado e inviolable que la vida humana debe tener para los hombres. Sólo Dios, en su calidad de Autor, Sustentador y Juez justo y soberano de la vida humana, tiene derecho a tomarla, así como también sólo él tiene poder para concederla.

De manera que queda preguntarse si Dios estaba justificado moralmente en destruir a los niños, según el relato bíblico. En este caso debemos entender que la completa depravación de la sociedad en la que vivían ya había condenado a esos niños. Estaban destinados a ser violados, abusados, maltratados, esclavizados, quemados como ofrendas a sus dioses, y corrompidos física y mentalmente de las maneras más espantosas concebibles. La muerte era, en su caso, un acto de misericordia; una puerta de salida de ese destino cruel. ¿Por qué? Porque, debido al sacrificio de Cristo, el reino de los cielos está abierto para los niños. La muerte física no es el final de todo para Dios. Es nuestra mentalidad materialista la que nos lleva a pensar así. Por el contrario, al morir sin poseer aún responsabilidad moral, esos niños fueron librados del mal al que estaban condenados, y preservados para el reino celestial, antes de que las semillas de maldad sembradas en sus corazones por sus padres germinaran y dieran fruto. No, hasta que Cristo viniera, muriera y resucitara, habría alguna posibilidad de salvación para el corazón corrompido del hombre. Por eso, a partir de Cristo todo cambió. Pues en él, Dios ha provisto el poder necesario para renovar y transformar aún al más corrompido y malvado de los hombres. Pero esto no era posible en el AT. Por ello, Dios no hubiese bueno ni justo, si no hubiese ejecutado su juicio como lo hizo. 

5. ¿Existe realmente el infierno? De acuerdo a la Biblia, si existe. Jesús mismo habló de él como un lugar de tormento y dolor, creado originalmente para el Diablo y sus ángeles. Podemos acercarnos a comprender su verdadera naturaleza mediante un ejemplo más accesible: Resulta un lugar común escuchar la expresión "Sin Dios y sin ley" cuando se quiere describir un lugar donde los hombres se comportan de una manera particularmente corrupta y malvada. Sin embargo, nadie en esta tierra ha experimentado lo que significa un lugar donde Dios está absolutamente ausente. Pues aún en las condiciones más terribles de este mundo, alguna traza del bien de Dios persiste. Sin embargo, el infierno es la ausencia definitiva y completa de Dios en la existencia humana. Y cuando Dios desaparece, todo bien desparece con él. Esta ausencia absoluta de Dios es el resultado de la voluntad creada que se obstina en excluir a Dios hasta un punto de no retorno, cuando se vuelve incapaz para siempre de desear otra cosa que no sea ella misma. El juicio de Dios no consiste más que en permitir que esto ocurra, hasta las últimas consecuencias. En este caso, Dios todavía puede realizar una última "misericordia" para con una criatura así de malvada: dejarla existir eternamente de la manera en que ella ha elegido existir: excluida para siempre de Dios. C.S. Lewis dijo que "al final sólo existen dos tipos de hombres: aquellos que dicen a Dios, hágase tu voluntad; y aquellos a quienes Dios dice, hágase tu voluntad". Al final de todo, la creación entera se llenará de la gloria de Dios y los condenados no podrán, ni desearán jamás vivir en la presencia de esa gloria aunque se les ofreciera una y mil veces. Se habrán autoexcluido de ella, y, con ello, de la creación divina para siempre. En ese punto, sólo les restará el infierno ¿Pero, por qué Dios no destruye a los malos al final? Porque el don de existir, aunque sea perdidos para siempre, sigue siendo para ellos un bien superior a "no existir". Pero recuerda, ellos, y no Dios, habrán elegido ese destino para sí. 

Esto nos debe hacer meditar profundamente. Ningún ser humano es algo común. Tu, yo, y todas las personas que vemos a nuestro alrededor cada día estamos en proceso de convertirnos, en palabras una vez más C.S. Lewis, en esplendores eternos, destinados a una felicidad infinita, o en horrores eternos, destinados a la total infelicidad. Todo dependerá de cómo respondamos a Jesucristo.

A tu servicio en Cristo,